pais asiatico
Japón (nombre oficial, Nihon o Nippon Koku, Japón), monarquía constitucional situada en el este de Asia, que comprende cuatro grandes islas, así como las islas Ryūkyū y más de 1.000 islas menores adyacentes. Limita al norte con el mar de Ojotsk, al este con el océano Pacífico, al sur con el océano Pacífico y el mar de la China Oriental, y al oeste con el estrecho de Corea y el mar del Japón (mar Oriental). Las islas japonesas se extienden en un arco irregular desde la isla de Sajalín (perteneciente a Rusia) a la isla de Formosa (Taiwan). El propio Japón consta de las grandes islas de Hokkaidō, la más septentrional, Honshū, la isla principal, Shikoku, y Kyūshū, la más meridional. En conjunto, estas islas tienen una superficie total de unos 362.000 km²; añadiendo las numerosas pequeñas islas cercanas, la extensión de Japón es de 377.837 km². Tokio es la capital y mayor ciudad del país. Bandera e himno de JapónLa Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) ocupó las islas Kuriles, situadas al norte de Hokkaidō y conocidas con el nombre de Chishimaretto durante la hegemonía japonesa, al finalizar la II Guerra Mundial según el acuerdo alcanzado en la Conferencia de Yalta en 1945. Hasta la rendición incondicional de Japón a los aliados el 2 de septiembre de 1945, el imperio nipón controlaba, además de lo que es actualmente Japón y las islas Kuriles, un área de aproximadamente 1.651.100 km2, que englobaba Corea, Formosa, Dongbei Pingyuan (Manchuria), el territorio arrendado de Guangdong (Kwangtung), las islas Pescadores, Karafuto (la mitad meridional de Sajalín), así como las islas Marshall, las islas Marianas (excepto Guam, posesión de Estados Unidos) y las islas Carolinas, territorios bajo mandato japonés desde el Tratado de Versalles.
arte japones
Arte y arquitectura de Japón, conjunto de obras de arte realizadas en Japón desde el asentamiento de los primeros habitantes (alrededor del 10.000 a.C.) hasta la actualidad.
Históricamente Japón ha estado sujeto a súbitas invasiones de ideas nuevas procedentes del extranjero, seguidas por largos periodos de mínimo contacto con el mundo exterior. A lo largo del tiempo, los japoneses han desarrollado la habilidad de absorber, imitar y hacer suyos los elementos de culturas extranjeras que servían para complementar sus preferencias estéticas. Las manifestaciones artísticas más antiguas que se desarrollaron en Japón datan de los siglos VII y VIII y están relacionadas con el budismo. En el siglo IX Japón empezó a abandonar la influencia china y a desarrollar formas de expresión propias. De manera paulatina fue cobrando importancia el arte profano, que continuó floreciendo, junto al religioso, hasta finales del siglo XV. A raíz de la guerra de Onin (1467-1477) el país entró en un periodo de desorganización política, social y económica que se prolongó durante casi un siglo. Bajo el mandato de la dinastía Tokugawa (o periodo Edo, 1603-1867) disminuyó el protagonismo de la religión en la vida diaria y las artes que se cultivaron fueron básicamente las profanas.
El pincel es el medio de expresión artística preferido de los japoneses. Su uso es especialmente notable en las artes de la pintura y la caligrafía japonesas, que se practican tanto de forma profesional como aficionada. Hasta los tiempos modernos siempre se ha utilizado el pincel, y no la pluma, para escribir. La escultura era a ojos de los artistas un medio de expresión mucho menos eficaz; la mayor parte de ella está relacionada con la religión, por lo que su importancia disminuyó con la decadencia del budismo tradicional. Por el contrario, la cerámica japonesa es una de las más bellas del mundo y, de hecho, a esta modalidad artística pertenecen muchos de los objetos japoneses más antiguos que se conocen. En cuanto a la arquitectura, revela claramente las preferencias japonesas por los materiales naturales así como la interacción del espacio interior y del exterior.
La principal característica del arte japonés es su polaridad. Por ejemplo, en la cerámica de los periodos prehistóricos, la exuberancia dio paso a un arte disciplinado y refinado. De la misma manera, hay dos tendencias en el siglo XVI radicalmente distintas: el palacio de Katsura, cerca de Kioto, es una muestra de la sencillez de líneas, en la que destacan la delicada utilización de la madera y la integración en los jardines circundantes, que realzan la belleza del edifico; por contraste, el templo-santuario mausoleo de Toshogu en el monte Nikkō es una estructura rígidamente simétrica con relieves coloreados que cubren toda la superficie visible. El arte japonés es apreciado no sólo por su simplicidad sino también por la exuberancia de su colorido, y ha ejercido una considerable influencia sobre la pintura y la arquitectura occidentales de los siglos XIX y XX respectivamente.
Arte y arquitectura de Japón, conjunto de obras de arte realizadas en Japón desde el asentamiento de los primeros habitantes (alrededor del 10.000 a.C.) hasta la actualidad.
Históricamente Japón ha estado sujeto a súbitas invasiones de ideas nuevas procedentes del extranjero, seguidas por largos periodos de mínimo contacto con el mundo exterior. A lo largo del tiempo, los japoneses han desarrollado la habilidad de absorber, imitar y hacer suyos los elementos de culturas extranjeras que servían para complementar sus preferencias estéticas. Las manifestaciones artísticas más antiguas que se desarrollaron en Japón datan de los siglos VII y VIII y están relacionadas con el budismo. En el siglo IX Japón empezó a abandonar la influencia china y a desarrollar formas de expresión propias. De manera paulatina fue cobrando importancia el arte profano, que continuó floreciendo, junto al religioso, hasta finales del siglo XV. A raíz de la guerra de Onin (1467-1477) el país entró en un periodo de desorganización política, social y económica que se prolongó durante casi un siglo. Bajo el mandato de la dinastía Tokugawa (o periodo Edo, 1603-1867) disminuyó el protagonismo de la religión en la vida diaria y las artes que se cultivaron fueron básicamente las profanas.
El pincel es el medio de expresión artística preferido de los japoneses. Su uso es especialmente notable en las artes de la pintura y la caligrafía japonesas, que se practican tanto de forma profesional como aficionada. Hasta los tiempos modernos siempre se ha utilizado el pincel, y no la pluma, para escribir. La escultura era a ojos de los artistas un medio de expresión mucho menos eficaz; la mayor parte de ella está relacionada con la religión, por lo que su importancia disminuyó con la decadencia del budismo tradicional. Por el contrario, la cerámica japonesa es una de las más bellas del mundo y, de hecho, a esta modalidad artística pertenecen muchos de los objetos japoneses más antiguos que se conocen. En cuanto a la arquitectura, revela claramente las preferencias japonesas por los materiales naturales así como la interacción del espacio interior y del exterior.
La principal característica del arte japonés es su polaridad. Por ejemplo, en la cerámica de los periodos prehistóricos, la exuberancia dio paso a un arte disciplinado y refinado. De la misma manera, hay dos tendencias en el siglo XVI radicalmente distintas: el palacio de Katsura, cerca de Kioto, es una muestra de la sencillez de líneas, en la que destacan la delicada utilización de la madera y la integración en los jardines circundantes, que realzan la belleza del edifico; por contraste, el templo-santuario mausoleo de Toshogu en el monte Nikkō es una estructura rígidamente simétrica con relieves coloreados que cubren toda la superficie visible. El arte japonés es apreciado no sólo por su simplicidad sino también por la exuberancia de su colorido, y ha ejercido una considerable influencia sobre la pintura y la arquitectura occidentales de los siglos XIX y XX respectivamente.
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